Planeación estratégica

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domingo, 27 de abril de 2014

Estrategias para el éxito y la mejora según etapa del ciclo de vida de bienes o servicios




En la actualidad, los consumidores cada día son más selectivos cuando desean adquirir bienes o servicios, por lo cual es fundamental para cualquier organización evaluar constantemente los productos o servicios que ofrece a sus clientes, con la finalidad de obtener información que le permita la toma de decisiones que permitan mantenerlos en el mercado.

Generalmente estas decisiones se ven en formato de innovaciones o mejoras a los bienes o servicios que deben estar acordes a la etapa del ciclo de vida por la que está pasando. Estas etapas se explican a continuación.

El concepto de ciclo de vida resulta fundamental desde las perspectivas de marketing, planeación estratégica y diseño y desarrollo de nuevos productos. Este concepto trata de una construcción teórica que supone que a los productos les sucede lo mismo que a los seres vivos: nacen, se desarrollan, alcanzan la madurez y finalmente mueren (Grande-Esteban, 2005).

Belío (2007) explica que si se llama ciclo de vida del producto a la evolución de las ventas a lo largo del tiempo, también se puede hablar del ciclo de vida del mercado total (por ejemplo, el mercado de la música), del ciclo de vida de las distintas líneas de producto (en el ejemplo anterior serían los diferentes medios de almacenamiento: vinilo, cinta, CD/DVD, reproductores digitales, etc.),  y de cada producto individual (marca A o marca B). En la Figura 1 se representa el modelo del ciclo de vida un producto en particular, en el cual se advierten cuatro etapas: introducción, crecimiento, madurez-saturación y declive.

Como se observa en la Figura 1 todo producto inicia en una etapa de introducción donde el producto llega al mercado y los negociantes se enfocan en hacer a los clientes potenciales conscientes del producto y sus beneficios; en esta etapa los grandes costos de promoción y desarrollo anulan las ganancias. Posteriormente se observa un crecimiento si el nuevo producto atrae suficientes clientes y las ventas comienzan a mostrar una utilidad, por lo que otras empresas se mueven rápidamente para introducir sus propias versiones. Luego, se presenta un estado de madurez cuando el crecimiento de ventas comienza a declinar, y aunque el producto gana su nivel más alto de ingresos al comienzo de esta etapa, la competencia creciente al final vuelve forzosos los recortes de precio y las utilidades son más bajas. Por último, se continua con un declive de las ventas y las utilidades al tiempo que otros nuevos productos en la etapa de introducción quitan las ventas; las empresas terminan o reducen los gastos promocionales (anuncios y personal de ventas), pero dejan continuar a los productos para que les proporcionen algunas utilidades (Griffin, Ebert, & Treviño-Rosales, 2005).

Figura 1. El modelo teórico del ciclo de vida de un producto individual
Fuente: (Belío, 2007)

           
Como se observa, en cada una de estas etapas del ciclo de vida del producto se presentan diferentes condiciones del mercado en términos de crecimiento del mercado y competidores, por lo que se deben seguir diferentes estrategias para conseguir el éxito y mantenerse en el mercado a través de la introducción de mejoras, tal como se indica en la Tabla 1.

Tabla 1. Estrategias para la mejora de bienes y servicios según su ciclo de vida
Adaptada de: Bello-Pérez (2006) y Belío (2007)
Etapa
Crecimiento del mercado
Competidores
Estrategias de éxito
Estrategias para la mejora
Introducción
Bajo del mercado.
Incertidumbre
Pocos.
Líderes.
Competencia muy escasa
Desarrollo de productos. Atención a los líderes
Comunicación; ganancia de cuota de mercado
Periodo de prueba y comportamiento del producto
Crecimiento
Rápido.
Euforia
Número elevado.
Muchos de ellos débiles.
Competencia creciente
Comunicación.
Distribución.
Mejoras al producto, estandarización, producción en serie, uso de métodos y procedimientos de mejora
Madurez-saturación
Bajo y disminuyendo.
Tranquilidad
Pocos y fuertes
Concentración: desaparición de los débiles
Competencia fuerte; dificultad para ganar cuota de mercado
Costos bajos
Innovación
Posicionamiento del producto, tecnologías, procesos, inversión, simplificación. Matriz ACE
Declive
Decrece.
Intranquilidad
Muy pocos.
Competencia fuerte, pero “tranquila”
Abandono
Diseño modular, grupos tecnológicos, técnicas de innovación para mejoramiento del producto
             
Conclusión
El interés del concepto de ciclo de vida de un producto individual estriba en que las condiciones del mercado y de la competencia cambian a medida que el producto pasa por las diferentes etapas del ciclo de vida, y en consecuencia, son aconsejables estrategias de marketing diferentes y adaptadas a las condiciones de cada etapa.



Referencias
Belío, J. L.-A. (2007). Claves para gestionar precio, producto y marca: cómo afrontar una guerra de precios. España: Wolters Kluwer.
Bello-Pérez, C. (2006). Manual de producción aplicado a las PYME (2da ed.). Bogotá: ECOE Ediciones.
Grande-Esteban, I. (2005). Marketing de los servicios (4ta ed.). España: ESIC.

Griffin, R. W., Ebert, R. J., & Treviño-Rosales, E. (2005). Negocios (7ma ed.). México: Pearson Educación de México.

domingo, 30 de marzo de 2014

Preguntas clave que permiten evaluar el ambiente externo de una empresa

La velocidad y la magnitud de los cambios obligan a las organizaciones a realizar un análisis constante de las nuevas condiciones globales y regionales, que les permita identificar los elementos más relevantes y generar mejores estrategias que orienten su acción. Por ello, en este documento se explican cuáles son las preguntas que se deben plantear cuando se realiza un análisis del esta naturaleza.
Thompson, Strickland y Gamble (2012) explican que pensar estratégicamente implica estar al pendiente de los cambios en los factores externos de una organización de tal manera que se puedan responder las siguientes siete preguntas:
1) ¿Ofrece la industria oportunidades atractivas para el crecimiento? Se deben identificar factores como tamaño del mercado y tasa de crecimiento, cantidad y dimensiones de compradores y vendedores, alcance geográfico de la rivalidad competitiva, diferenciación de producto, rapidez de innovación, condiciones de oferta-demanda, integración vertical y economías de escala y efectos de las curvas de aprendizaje. Al realizar lo anterior se podrán definir escenarios y tomar decisiones que permitan aprovechar el potencial de la industria para obtener utilidades atractivas.
2) ¿Qué clase de fuerzas competitivas enfrentan los miembros de la industria y que intensidad tiene cada una? De acuerdo a Porter (2002), hay cinco fuerzas que condicionan a cualquier mercado, afectando la capacidad de una empresa para competir en un mercado concreto y juntas determinan la rentabilidad potencial de un sector determinado, ya que actúan permanentemente en contra de dicha rentabilidad, por lo que se deben identificar y con ello determinar si le conviene mantenerse en ese sector o moverse a otro. Martínez y Milla (2005) explican lo anterior siguiendo la lógica: si se analiza la rivalidad entre las empresas de un sector, se pudiera suponer que cuanto mayor sea ésta más acciones realizarán unas empresas contra las otras (guerras de precios, promociones. etc.) y la rentabilidad bajará. Por el contrario, si hay una baja rivalidad el sector sería muy rentable, pero si es fácil que nuevos competidores ingresen a dicho sector, en cuestión de poco tiempo otras empresas penetrarán en él y la rentabilidad descenderá alarmantemente. Sin embargo, si el sector con baja rivalidad estuviera protegido contra nuevos participantes, esto aún no sería suficiente para garantizar que mantuviera su alta rentabilidad, debido a la existencia de otras dos fuerzas: una relacionada con los proveedores del sector y la otra con sus clientes, puesto que ambos tratarían de quedarse con la máxima proporción de esta rentabilidad, usando su poder de negociación. Por último, si el poder de negociación de clientes y proveedores fuera bajo, y las cuatro primeras fuerzas estuvieran totalmente a su favor todavía tendría que pasar un quinto filtro para asegurarse una alta rentabilidad: la amenaza de productos sustitutos (ver en Figura 1 la herramienta de análisis).

Figura 1. Modelo de las cinco fuerzas propuesto por Porter para realizar un análisis competitivo
Fuente: Martínez y Milla (2005)
¿Qué fuerzas impulsan el cambio en la industria y que efectos tendrán en la intensidad competitiva y la rentabilidad de la industria? Se deben identificar cuáles son los impulsores de cambios en el “macroambiente” (ver Figura 2) y determinar si actúan de manera individual o colectiva para hacer atractivo o no los productos/servicios de la organización, si influyen en la rivalidad de los competidores y si impactan en la rentabilidad. Estos impulsores de cambio pueden ser: tasa de crecimiento de largo plazo de la industria, creciente globalización, cambios demográficos de los compradores, cambios tecnológicos, avances en las aplicaciones de la red, innovaciones en el producto y su marketing, la entrada o salida de empresas importantes, difusión del conocimiento, mejoras en la eficiencia en mercados adyacentes, la reducción de incertidumbre y riesgo de negocios, cambios de políticas gubernamentales, influencias regulatorias y evolución de los factores sociales.

Figura 2. Componentes del macroambiente de una compañia
Fuente: Thompson, Strickland y Gamble (2012)
¿Cuáles son las posiciones que ocupan en el mercado los rivales de la industria: quien tiene una posición sólida y quién no? Se debe hacer un benchmarking comparativo que permite entender las semejanzas, diferencias, fortalezas y debilidades inherentes en las posiciones de las empresas rivales en el mercado, de tal manera que se pueda representar su en una matriz de grupos estratégicos como la mostrada en la Figura 3.

Figura 3. Análisis de la posición competitiva (grupos estratégicos). Un ejemplo
Fuente: Thompson, Strickland y Gamble (2012)

¿Qué movimientos estratégicos es probable que realicen los rivales? Se debe realizar una exploración delos competidores para anticipar sus acciones y parar contraofensivas (incluso abatirlos), y tomar en cuenta las probables acciones de los competidores al diseñar el mejor curso de acción para la organización.
¿Cuáles son los factores clave para el éxito futuro competitivo? Los factores principales de éxito (FPE) de una industria son los elementos de la estrategia, atributos del producto, capacidades competitivas y resultados particulares que se deben tener para sobrevivir y prosperar, los cuales se pueden deducir al responder tres preguntas básicas: 1) ¿Sobre que base eligen los compradores del producto de la industria entre marcas competidoras de los vendedores?, 2) ¿Qué recursos y capacidades competitivas debe tener una compañía para tener éxito en el mercado?, y 3) ¿Qué desventajas es casi seguro que pongan a una compafiia en una situación desventajosa significativa?
¿La industria ofrece perspectivas buenas de ganancias atractivas? EI último paso en el análisis resume los resultados de las respuestas a las preguntas 1 a 6: si las respuestas revelan que la perspectiva general de utilidades es superior al promedio en esa industria, el ambiente es atractivo; si la perspectiva de utilidades es inferior al promedio, las condiciones son poco atractivas.

Es importante que los administradores se planteen las preguntas correctas y se apoyen de herramientas adecuadas para responderlas, ya que es esencial contar con un diagnóstico claro y profundo de los factores externos que afectan a la organización, ya que esto permitirá formular estrategias que se ajusten bien a las condiciones de la industria y de la competencia.





Referencias
Martínez, D., & Milla, A. (2005). La Elaboración del plan estratégico y su implantación a través del cuadro de mando integral. España: Ediciones Diaz de Santos.
Porter, M. E. (2002). Ventaja Competitiva. Creación y Sostenimiento de un Desempeño Superior. España: Alay Ediciones, S.L. (Grupo patria cultural).

Thompson, A. A., Strickland, A., & Gamble, J. E. (2012). Administración estratégica. Teoría y casos (18ta ed.). México: McGraw-Hill.

sábado, 15 de marzo de 2014

Más allá de la responsabilidad social corporativa: creando valor compartido

En los negocios, la creación de valor es una idea aceptada y reconocida desde hace algunas décadas, donde se ha considerado que las utilidades se generan con los ingresos recibidos de los clientes menos los costos incurridos al realizar las operaciones de las empresas. Sin embargo, rara vez han abordado los problemas de la sociedad desde la perspectiva del valor y se han limitado a tratarlos como temas perifericos, ya que se cree que estos deben ser tratados por  las organizaciones sociales y las entidades guber namentales, aun cuando las empresas necesitan de una sociedad sana y esta requiere de las corporaciones para desarrollarse. Por ello, en este artículo se explicará el concepto de creación de valor desde un punto de vista interdependiente.
Las empresas exitosas necesidad una sociedad sana del mismo modo que una sociedad sana necesita empresas exitosas. Así pues, la interdependencia que se presenta entre las corporaciones y las comunidades donde estas se insertar no debe ser ignorada por ninguna de ellas.
Una empresa necesita una comunidad exitosa no sólo para crear demanda por sus productos, sino también para brindar beneficios públicos cruciales y un entorno que apoye al negocio. Por su parte, una comunidad necesita empresas exitosas que ofrezcan empleos y oportunidades de creación de riqueza para sus ciudadanos (Porter & Kramer, 2011).
La dependencia mutua que presentan ambas entidades implica que tanto las decisiones empresariales como las políticas sociales deben seguir el principio de valor compartido, que según Porter y Kramer (2011) puede ser definido como las politicas y prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas y sociales en las comunidades donde opera.
Como lo menciona Allen (2012) Porter y Kramer han ido más allá que las ideas de Druker sobre el concepto de valor compartido, argumentando a favor de la asociación entre ventaja competitiva y responsabilidad social corporativa (RSC), la cual puede representar mucho más que un costo, restricción o gesto caritativo, sino que enfocada de forma estratégica genera oportunidad, innovación y ventaja competitiva para las empresas, a la vez que resuelve problemas sociales.
Sin embargo, Porter y Kramer (2011) también explican que la creacion de valor compartido (CVC) debería reemplazar a la RSC como guía de las inversiones de las empresas en sus comunidades, dado que los programas de RSC se enfocan principalmente en mejorar la reputación de las corporaciones y sólo tienen una conexion limitada con el negocio, haciendo que sean diffciles de justificar y mantener en el largo plazo, mientras que la CVC es parte integral de la rentabilidad y la posicion competitiva de una empresa, como explica la Tabla 1.

Tabla 1. Diferencias entre valor compartido y responsabilidad social corporativa
Adaptado de: Porter y Kramer (2011)
Criterio
Responsabilidad social corporativa (RSC)
Creación de valor compartido (CVC)
Valor
Hacer el bien
Beneficios económicos y sociales en relación a los costos
Filosofía
Ciudadanía, filantropía,
sustentabilidad
Creación conjunta de valor entre la empresa y la comunidad
Detonador
Discrecional o en respuesta a la
presión externa
Parte integral de las competencias
Relación con el negocio
Ajena a la maximización de utilidades
Parte integral de la maximización de utilidades
Agenda
La agenda es determinada por los reportes hacia afuera y las preferencias personales
La agenda es específica de la empresa y se genera internamente
Impacto en el presupuesto
Impacto limitado por la huella
de la empresa y el presupuesto
de RSC
Realinea todo el presupuesto de la empresa

Como se observa en la Tabla 1, aunque en ambos casos se da por supuesto el cumplimiento de  leyes y estándares éticos y la reducción del daño causado por las actividades corporativas, el proceso de evolución de la responsabilidad social y la filantropía han evolucionado hacia la CVC, la cual considera que para que un negocio tenga éxito en el largo plazo debe crear valor no sólo para sus accionistas, sino también para la sociedad(Kotler, Hessekiel, & Lee, 2013).
Así pues, la CVC no tiene como preocupación la reputación de la empresa sino que reconecta su éxito de negocios con el progreso social. Y aunque en el mundo de los negocios como en la guerra, vencer es la máximo objetivo, y para la mayoría de las organizaciones la mejor forma de generar valor es triunfando, lo que significa liderazgo, beneficio, crecimiento, rentabilidad y retorno de la inversión u maximixación del beneficio para el accionista, en los últimos tiempos esta maximización ha venido acompañada por la CVC (Roca, 2013).
Los principios de la CVC son similares a lo establecido por Kaufman (2004) en su concepto de planificación mega, quien promueve que los empresarios se hagan la pregunta: ¿si la organización es la solución, cual es el problema que resuelve?  Como lo menciona Porter y Kramer (2011), en los últimos años las compañías han sido vistas cada vez mas como una causa importante de los problemas sociales, ambientales y económicos; se tiene la percepción de que prosperan a costa del resto de la comunidad, teniendo una visión estrecha de la creación de valor al sólo optimizar el desempeño financiero de corto plazo, ignorar las necesidades más importantes de los clientes y las influencias que determinan su éxito en el largo plazo.
Por lo anterior, estos autores indican que el propósito de la corporación debe ser redefinido y procurar la creación de valor compartido, no sólo las utilidades per se, en tres formas clave:.
1) Reconcebir los productos y mercados. El punto de partida para este tipo de CVC está en identificar todas las necesidades, beneficios y males de la sociedad que están o podrían estar asociados con los productos de la empresa. Las necesidades de la sociedad son enormes: salud, mejores viviendas, mejor nutrición, ayuda para la tercera edad, mayor seguridad financiera, menos daño ambiental, entre otros. Y demasiadas empresas perdieron de vista la más básica de las preguntas: ¿es bueno el producto que ofrecemos a los c1ientes o clientes de sus clientes?
Además, al reconcebir los productos los beneficios para la sociedad son aún mayores porque las empresas pueden ser más eficaces que los gobiernos y las organizaciones sin fines de lucro (ONG) en hacer el marketing que motive a los clientes a optar por productos y servicios que creen beneficios para la sociedad, como alimentos más sanos o productos más amigables con el medio ambiente.
Asimismo, respecto a los mercados se deberán buscar oportunidades que emergen al atender a las comunidades y países en desarrollo que todavía no han sido reconocidas como mercados viables como India, China y Brasil, los cuales ofrecen a las empresas la posibilidad de llegar a miles de millones de nuevos c1ientes en la base de la pirámide, que posiblemente  requerirá del rediseño de los productos actuales de la empresa o de métodos diferentes de distribución. Estos requerimientos pueden detonar innovaciones fundamentales que también podrían tener una aplicación en los mercados tradicionales.
2) Redefinir la productividad en la cadena de valor. Las oportunidades de crear valor compartido surgen porque los problemas de la sociedad pueden crear costos económicos en la cadena de valor de una firma. A continuación, se listan algunas de las maneras más importantes en que el pensamiento de valor compartido está transformando la cadena de valor:
Uso de la energía y logística. La utilización de la energía mediante mejor tecnología, reciclaje, cogeneración y otras. Las ideas que se tienen respecto de la tercerización y las ubicaciones también deben ser revisadas.
Uso de recursos. La utilización del agua, las materias primas y los empaques, como también la expansión del reciclaje y la reutilización
Abastecimiento. Cuando las empresas compran localmente, sus proveedores pueden volverse más fuertes, elevar su eficiencia, mejorar su calidad, incrementar sus utilidades, contratar más personas y pagar mejores sueldos y reducir su impacto ambiental.; lo que beneficiará a otras empresas en la comunidad.
Distribución. Los nuevos modelos rentables de distribución pueden reducir drásticamente el uso de papel y plástico.
Productividad de los empleados. La conciencia de los efectos positivos que tienen en la productividad un salario mínimo vital, la seguridad, el bienestar, la capacitación y las oportunidades de desarrollo para los empleados.
Ubicación. Las tendencias llevarán a las empresas a acercar ciertas actividades a su casa matriz y mantener menos lugares importantes de producción. Las empresas más fuertes probablemente serán aquellos que puedan echar raíces más profundas en comunidades importantes.
3) Permitir el desarrollo de clústeres locales. Ninguna empresa es un ente autosuficiente y su éxito se ve afectado por las compañías y la infraestructura de apoyo que las rodean, es decir su  productividad e innovación están altamente influidas por los "clústeres", por lo que deben preocuparse por construirlos para que mejoren la productividad de la compañía a la vez que abordan las brechas o fallas en las condiciones estructurales que lo rodean.  
Un aspecto clave de la construcción de un clúster es la formación de mercados abiertos y transparentes, que puede hacer posible que la empresa asegure un suministro confiable y se den a los proveedores mejores incentivos para la calidad y la eficiencia, a la vez que también pueden mejorar sustancialmente los ingresos y el poder de compra de los ciudadanos locales. El resultado es un ciclo positivo de desarrollo económico y social.
Para apoyar el desarrollo de clústeres en las comunidades donde operan, las empresas necesitan identificar brechas y deficiencias en áreas como la logística, proveedores, canales de distribución, capacitación, organización del mercado e instituciones educacionales. Después, la tarea es enfocarse en las debilidades que representan las principales limitaciones para la productividad y el crecimiento de la propia empresa y distinguir esas áreas donde la empresa está mejor equipada para influir directamente.

La creación de valor compartido será una de las fuerzas más poderosas que impulsara el crecimiento en la economía global. Se convertirá en una parte integral de la estrategia; actualmente ha definido un nuevo conjunto de mejores prácticas que todas las empresas deberían adoptar.
El valor compartido abre muchas necesidades nuevas por satisfacer, nuevos productos para ofrecer, nuevos clientes que atender y nuevas formas de configurar la cadena de valor, productos y servicios nuevos que satisfagan necesidades sociales o que atiendan a mercados ignorados. Y las nuevas configuraciones de la cadena de valor crearan demanda por equipamiento y tecnología que ahorren energía, conserven recursos y ayuden a los empleados.
Pero las empresas serán menos exitosas si intentan abordar por si solas los problemas sociales; los gobiernos y las ONG deberán permitir y reforzar el valor compartido y no trabajar en su contra.



Referencias
Allen, K. (2012). La gran carpa. Voluntariado corporativo de la era global. Barcelona: Editorial Ariel.
Kaufman, R. (2004). Planificación mega. Herramientas prácticas para el éxito organizacional. Castelló de la Plana, España: Universidad Jaume I.
Kotler, P., Hessekiel, D., & Lee, N. R. (2013). Lo bueno funciona. Bogotá: Editorial Colombia.
Porter, M. E., & Kramer, M. R. (Enero-Febrero de 2011). La creación de valor compartido. Harvard Business Review, 32-49.

Roca, J. (2013). El arte de la guerra hoy. Estrategia milenaria para el triunfo en la empresa. España: Conecta.

domingo, 9 de marzo de 2014

El papel que juega el propósito estratégico en el éxito organizacional



Con el ritmo de cambio acelerándose en la mayo­ría de los sectores, el horizonte de predic­ción que se considera cuando se emprenden iniciativas de planeción es cada vez más corto, por lo que se corre el riesgo de que los planes estratégicos revelen más acerca de los problemas de hoy que de las oportunidades de mañana. Por lo anterior, en este artículo se pretende resolver el siguiente cuestionamiento: ¿Cómo han hecho las organizaciones exitosas para posicionarse estratégicamente en un mercado cada vez más competitivo?

           Una de las mayores preocupaciones que debe tenerse presente en cualquier esfuerzo que tenga una organización que desee lograr un posicionamiento estratégico está relacionada con el desafío que tiene para alcanzar metas exigentes. Como lo menciona Hax y Majluf (2004) si el proceso de planeación estratégica sólo conduce al registro de programas ya establecidos por la organización, no se cumplirá con el objetivo fundamental: liberar la creatividad y orientar la organización hacia un nuevo estado de excelencia, donde las capacidades existentes y sus recursos no serán suficientes.
           Hace 25 años Hamel y Prahalad (2005) en un estudio comparativo que hicieron a empresas occidentales y orientales, se dieron cuenta que demasiadas empresas gastan enor­mes cantidades de energía simplemente reproduciendo las ventajas de costo y calidad que sus competidores globales ya poseen, por lo que estas estrategias basadas en la imitación son transparentes para los competidores que ya las dominaron.
           Esto ocurre por la manera en que se realiza el análisis de la competencia: las únicas empresas que son vistas como una amenaza son aque­llas que cuentan con los recursos y una participación de mercado similar (que no es un indicador confiable de su éxito global futuro), y rara vez se toman en cuenta la capacidad para generar nuevos recursos y el ritmo al cual se construyen nuevas venta­jas competitivas.
           Los competi­dores exitosos rara vez se quedan quietos y evaluar las venta­jas actuales de aquellos conocidos no ayudará a comprender la determinación, energía e inventiva de los potenciales. Las empresas que han alcanzado el liderazgo global en los últimos 40 años comenzaron con ambi­ciones que estaban fuera de toda propor­ción respecto de sus recursos y capacida­des, pero crearon una obsesión por ganar que mantuvieron durante los 10 ó 20 años, que estos autores llaman “propósito estratégico”.
           Como lo menciona De Kluyve (2001), el propósito estratégico es más que pintar una visión para el futuro, sino que señala el deseo de ganar, orienta a la organización hacia los objetivos clave y brinda metas claras son las capacidades a desarrollar, recursos a aprovecharse y segmentos a concentrarse.
           Por su parte, Cejas (2006) explica que el propósito estratégico expresa la cuantificación de la visión para el corto o mediano plazo. Este propósito implica un determinado punto de vista sobre la posición de mercado a largo plazo que una empresa espera conseguir, por lo que transmite un sentido de orientación, de descubrimiento y de destino, y para convertirlo en realidad es necesario que este contenga y transmita un aspecto emocional, ya que es precisio que todas las personas que trabajen en la organización comprendan cuál tiene que se su contribución y se esfuercen por cumplirla.
           Hamel y Prahalad (2005) mencionan que el propósito estraté­gico es más que simplemente una ambi­ción desbocada, sino que el con­cepto también abarca un activo proceso de gestión, captura la esencia de ganar, es estable en el tiempo y fija un ob­jetivo que merece esfuerzo y compro­miso personal, tal como lo han demostrado empresas orientales como Komatsu, Canon y Honda, cuyo modelo estratégico ha sido diferente al de las empresas occidentales como Caterpillar, Xerox o Chrysler (ver diferencias entre ambos modelos en la Tabla 1).

Tabla 1. Dos modelos estratégicos: empresas occidentales vs. orientales
Adaptado de: Hamel y Prahalad (2005)
Elemento
Empresas orientales
Empresas occidentales
Centro
Se centra en el problema de mantener el calce estratégico.
Se centra en el problema de aprovechar los recursos.
Énfasis
Reducir las ambiciones para adecuarse a los recursos disponibles.
Apro­vechar los recursos para alcanzar metas en apariencia inalcanzables.
Ventaja competitiva
En­fatiza la búsqueda de ventajas inherentemente sustenta­bles; el segundo.
Enfatiza en la necesidad de acelerar el aprendizaje de la organización para superar a los competidores en la construcción de nuevas ventajas.
Postura ante competidores
Apunta a una búsqueda de nichos (o, simple­mente, disuade a la empresa de desafiar a un competidor firmemente establecido).
Genera una bús­queda de nuevas reglas que puedan reducir el valor de las ventajas del incumbente.
Equilibrio
Intenta reducir el riesgo financiero elabo­rando un portafolio equilibrado de negocios generadores y consumidores de efectivo.
Intenta reducir el riesgo competitivo asegurando un portafolio de ventajas bien equilibrado y suficientemente amplio.
Asignación de recursos
Los recursos se asignan a unidades de producto-mercado donde la relación está definida por productos, canales y clientes comunes. Se espera que cada negocio posea todas las habilidades críticas que necesita para ejecutar su estrategia con éxito.
Las in­versiones se realizan en las competencias centrales (los controles electrónicos o el procesamiento electrónico de imágenes, por ejemplo), así como en unidades de producto-mercado. Al monitorear estas inversiones en los distintos negocios, los altos ejecutivos trabajan para asegurarse de que los planes de las unidades estratégi­cas individuales no socaven los desarrollos futuros por omisión.
Consisten­cia en la acción
La consistencia entre el nivel corporativo y de negocios es cuestión de ajustarse a los objetivos financieros. La consistencia entre el ne­gocio y los niveles funcionales se asegura restringiendo los medios que los negocios utilizan para lograr su estrategia: establecer procedimientos operacio­nales estandarizados, definir el mercado atendido, adhe­rir a prácticas aceptadas de la industria.
La consistencia entre los negocios y los niveles corporativos se obtiene mediante la adhesión a un pro­pósito estratégico determinado. La consistencia entre negocios y funciones se sustenta en la adhesión a metas o desafíos de mediano plazo, con los empleados de nive­les inferiores alentados a inventar la forma en que esas metas serán logradas.

           En una empresa que tiene un propósito estratégico es más probable que la alta dirección se exprese en términos de liderazgo en el mercado global, en vez de valor para los accionistas. Este propósito otorga a los empleados la única meta con la que vale la pena com­prometerse: desbancar al mejor o seguir siendo el mejor del mundo.
           Ser el mejor significa contar con una marca que se distinga y sea preferida por el cliente. Bernádez (2008) indica que las marcas son creadas por ideas, productos, servicios y experiencias, no por publicitarios, ya que la marca representa no solamente un producto o servicio sino una experiencia, que no será posible generar sino se han establecido un l liderazgo global, que muchas veces está fuera del rango de la planificación estratégica que se desarrolla en las empresas, donde las estrategias se aceptan o se rechazan sobre la base de si los ejecutivos pueden ser precisos acerca del “cómo”, así como del “qué” de sus planes.
Pocas empresas con sistemas de planeación altamente desarrollados han logrado establecer un propósito estraté­gico, pero las empresas temerosas de comprometerse con metas que están fuera del rango de los planes tienen pocas probabilidades de con­vertirse en líderes globales. Así pues, en esta forma de planeación se restringe fuertemente el rango de medios disponibles, siendo que en la definición del propósito estratégico es claro en cuanto a los fines, pero flexible en cuanto a los medios y deja espacio para la improvi­sación, por lo que para alcanzarlo se requiere de una enorme creatividad con respecto a los medios.
           Así pues, el crecimiento de una organización de­pende más de su capacidad de inventiva para aprovechar al máximo sus recursos limitados que de la capacidad de la alta dirección para sumar los esfuerzos en pos de un propósito estratégico am­bicioso, implicando es­fuerzo considerable para una organiza­ción.

El propósito estratégico es introducir el futuro en el presente y no solamente proyectar el presente hacia delante incrementalmente como lo hace la planeación estratégica. Así pues, la pregunta impor­tante no es: ¿en qué se diferenciará el próximo año de éste?, sino ¿qué se debe hacer diferente el próximo año para acercarse al propósito estraté­gico?, ya que sólo con un propósito estratégico cuidadosamente articulado y aceptado, los planes se tradu­cirán en un liderazgo global.
           El verdadero desafío de la alta dirección es desarrollar la confianza en la capacidad de la organización para alcan­zar metas difíciles, motivarla a hacerlo y enfocar su atención por tiempo suficiente para incorporar capacidades nuevas. Sólo enfrentando este desafío podrán los altos ejecutivos reunir el valor necesario para comprometerse ellos mismos y sus em­presas al liderazgo global.



Referencias
Bernádez, M. (2008). Capital intelectual. Creación de valor en la sociedad del conocimiento. Indiana: AuthorHouse.
Cejas, O. (2006). Dirección estratégica. Desarrollo de estrategias en ambientes de turbulencia. Buenos Aires: Nobuko.
De Kluyve, C. A. (2001). Pensamiento estratégico. Una perspectiva para los ejecutivos. Buenos Aires: Pearson Education.
Hamel, G., & Prahalad, C. (Julio de 2005). Propósito estratégico. Harvard Business Review, 1-14. Obtenido de http://www.ucipfg.com/Repositorio/MAES/MAES-03/Unidad3/Proposito_Estrategico.pdf
Hax, A., & Majluf, N. (2004). Estrategias para el liderazgo competitivo. De la visión a los resultados. Argentina: Granica.


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